sábado, 29 de agosto de 2009

MURDER ON THE DANCEFLOOR

Me estaba preguntando, que es lo que motiva a la gente a bailar, particularmente no soy buen bailarín y por motivos de ética pues no bailo, en ocasiones especiales como lo contare en esta entrada.

Esta reunión familiar era muy rara, no conocía a casi nadie y solo me hablaba con el chico de alado, la edad oscilaba entre 25 y 50 años, me sentía mas desubicado… La música empezó a sonar y bueno cumbia, reggeton, bachata y otros ritmos llenaban mi cabeza de descontrol. Entre todo el mar de gente una chica se acercaba a mi, sabia sus intenciones…

No es normal que saque a bailar a un chico, pero era la hermana de mi amigo, así que le importaba un pepino que me negara a salir. El baile comenzó lento y tranquilo, mis movimientos eran toscos y desordenados, hasta que comenzó a sonar una cumbia que es el opening de cierta serie nacional, de mi boca salieron las palabras, PTM, no me jodas justo esta canción, no hubo mas remedio que bailar, aunque la verdad es que me sentía mas incomodo mas por los movimientos de mi pareja la cual se movía cual trompo y esos movimientos dizque sensuales “joder a que hora acaba esta cosa” era una danza infinita y cada vez me sentía peor, quería que me tragara la tierra, que un perro me orinara, lo que sea con tal de salir de aquel nido.

Cuando pensé que mi suerte no podía ser peor, otra canción aun peor que la anterior comenzó a sonar, es irónico como Fiorela me dijo una vez que bailaría esa canción y al final la termine bailando, negando mis instintos, ya no sentía vergüenza y lo único que quedaba en mi era odio hacia aquel compositor que en una noche de drogas, sexo y cumbia creo tal song, era aun peor ver bailar a esa chica la cual tenia cierta similitud con la tal Teresa de aquella serie.

Ya todo estaba consumado, me importaba un rábano si bailaba o no, recuerdo que las parejas rotaron y termine bailando con las mas esculturales mujeres, hasta con la abuelita de mi amigo, la noche seguía su curso y yo seguía bailando, hasta que conocí a esa chica, a simple vista parecía la clásica chica gimnasio e universitaria independiente, pero era mas que eso, la estuve viendo en diferentes ocasiones bailar y bueno su nivel era PRO, yo seria una mas de sus victimas así que decidí no pasar mas humillación y sentarme a beber agua, pero justo cuando me dirigía a mi asiento sonó una canción salsera a la cual la chica respondió con “esta es mi canción” me sostuvo del brazo y me dijo bailemos, trate de idear las mejores excusas para no bailar, pero la única que paso por mi cabeza fue “con esta canción murió mi perro” ella rió y siguió bailando…

Decidido a no pasar mas humillación, enfrente cara a cara ala muerte, empuñe mis manos, trague un poco de saliva y anule las ganas de ir al baño por el temor que sentía, metalice, lo que Natali y Lizeth me enseñaron en el colegio, lo que vi en baila por un sueño y algunos pasos de aquel famosísimo video de una reconocida cerveza, donde aparecía EL CHACOTA, alabado sea la cerveza pude decir, todo esto combinado hizo de mi un gran bailarín, parecía que mis dotes como bailarín incrementaban, subía de level, en realidad yo podía hacer eso ¡! La chica con la que baile antes volteo a mirar como mi cuerpo se movía por si solo, hice tantos pasos como pude deslumbrando a mi pareja, cuando creí que la canción había acabado, recién habían pasado 30 segundos, mi mente entro en un descontrol por que mi pareja no se quedo atrás y saco a relucir los mejores dotes de bailarina que tenia, que la danza prohibida ni que ocho cuartos ella estaba danzando para los dioses, me sentía chiquito a su lado, echo un trapo, minúsculo como una pulga y por un segundo me quede estático al ver su danza mortal…

Al despedirse me dijo que enseñaba en una escuela de baile, ¡maldita sea la hora en que se cruzo en mi camino! De todo esto saco una lección, nunca mas volver a bailar, lo juraría pero se que en la boda de mis hijos o en el funeral de mis suegros tendré que bailar.

Atentamente Aka, señor de las pista de baile